El municipio se halla enclavado en las estribaciones del Pirineo y lo forman tres valles paralelos que descienden de las montañas hasta asomarse a las cuencas prepirenaicas. Esta situación geográfica origina una gran diversidad de ambientes naturales.
Al norte, los valles son estrechos, rodeados de cumbres que superan los mil metros, con los montes de Areta dominando el paisaje. Bosque de pino silvestre, robledales y hayedos cubren las laderas.
En la parte meridional el relive se suaviza, los valles se ensanchan y las sierras pierden altura. Un clima más seco y la intensa utilización humana del territorio durante siglos originan una menor cubierta vegetal, con extensas zonas de matorral mediterráneo (boj, coscoja, enebro, etc), alternando con pinares naturales y de repoblación, carrascales y bosquetes de roble. Los terrenos más propicios están cultivados.
Numerosas regatas drenan todo el área, siendo el río Areta el cauce principal. En el extremo sur, la foz de Ugarrón cierra de manera espectacular el valle.